43 políticas mexicanas renuncian… ¡para dejar su lugar a hombres!

Desde que se aprobó la ley de paridad que exige el 50% de candidaturas para las mujeres, las simulaciones son el pan de cada día.

Internacional

MÉXICO – El poder legislativo y los institutos electorales de este país se dan de golpes de pecho por la indignación, la desfachatez, el cinismo -se dicen los unos a los otros- porque no logran tener una ley fuerte que impida a las mujeres postuladas por los partidos políticos que, una vez que ganen, renuncien para que ocupe el cargo un hombre.

La ley y los reglamentos que buscan la paridad de puestos de poder son tan endebles que pueden violarse de una manera muy sencilla y como muestra está el más reciente episodio en el estado de Chiapas, donde 43 mujeres que ganaron regidurías, alcaldías y diputaciones declinaron a favor de a compañeros de sus respectivos partidos, posiblemente por un acuerdo previo, o por intimidaciones.

El escándalo escaló en los últimos días y hoy diputadas federales solicitaron tomar de una vez por todas al toro por los cuernos y legislar para que se castigue -incluso con la pérdida de registro-, a todo aquel partido político que promueva, tolere o esconda este tipo de conductas.

“Los ataques contra la democracia paritaria no pueden quedar impunes, la respuesta de las autoridades locales y federales debe ser contundente para poner un alto”, dijo la legisladora Alejandra García.

Desde que se aprobó la ley de paridad política a favor de las mujeres en 2001 -que exige el 50% de candidaturas para ellas- las simulaciones son el pan de cada día. En uno de los casos más bochornosos, la manipulación llegó a tal punto que acuñó un término en el habla popular: Juanitas.

Fue en 2009, cuando Rafael Acosta ‘Juanito’, un excéntrico candidato del Partido del Trabajo, fue candidato a la jefatura delegacional de Iztapalapa, donde resultó electo al recibir el apoyo de Andrés Manuel López Obrador y posteriormente fue obligado por el partido a dejarle su cargo a Clara Brugada, alfil de la izquierda; una década después, el problema creció en masa.

En Chiapas, las autoridades electorales recibieron la solicitud de renuncia de la presidenta municipal electa Frontera Hidalgo, del del Partido Revolucionario Institucional (PRI); en Frontera Comalapa, se presentaron cinco bajas de candidatas del Partido Nueva Alianza; en Pichucalco, fue una candidata a síndico del Partido Chiapas Unido.

En Tuxtla Chico renunciaron las seis mujeres integrantes de la planilla del Partido Chiapas Unido; del municipio de Mapastepec, seis mujeres presentaron renuncia del PVEM, mientras en el municipio de Suchiapa, dos mujeres del Partido Podemos Mover a Chiapas, también.

En las diputaciones estatales, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha presentado y ratificado la renuncia de 10 candidatos, de los cuales, ocho son mujeres que integraban la primera fórmula, tanto de propietaria como suplente, en las cuatro circunscripciones del estado.

Aún cuando se desconocen los nombres de estas nuevas “Juanitas”, algunas organizaciones como la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (Repare), afirmó que las dimisiones se hicieron bajo presión porque entre las mujeres persiste el miedo a denunciar y pelear por sus derechos polìticos.

“Saben que obligar a una candidata a dejar su titularidad a un hombre va en contra de la ley. Aún así decidieron presionarlas y hasta el momento no ha habido sanciones por ello”, denunció Candelaria Rodríguez, activista de la organización.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, lanzaron sendas condenas “a la ilegalidad“ y prometieron “ir hasta las últimas consecuencias”.

Pero los grupos defensores de los derechos humanos no les creen. “Queremos sanciones que sean ejemplo contra la repetición y leyes que no dejen margen de maniobra para romperse”, agregó Rodríguez.