Las demandas de ‘Justicia para Antonio’ fueron domeñadas en el Concilio y una manifestación reprimida por la policía, hubo cuatro detenciones.
Por Leonardo Reichel Urroz
Tempe, Arizona.- El concilio de la ciudad de Tempe, se negó a escuchar las demandas de activistas, la madre y familiares del joven victimado y miembros del movimiento ‘Justicia para Antonio’ que protestaban por el asesinato del menor de 14 años Antonio Arce, a manos de un oficial policiaco que le impactó a balazos por la espalda, cuando el chico se alejaba corriendo en un callejón de esa ciudad, el 15 de enero de 2019.
Convocados por el Movimiento Puente y Poder en Acción, acudieron al Cabildo de Tempe, decenas de personas para pedir justicia para el joven cuya vida fue cortada por la policía y exigir el despido del oficial Joseph Jaen, quien le dio muerte y de la jefe de policía Sylvia Moir, a quien señalan por encubrir el homicidio.
A la reunión también acudió un grupo de personas que se hacían distinguir con botones de la campaña Trump 2020 y banderas estadounidenses, para declarar su apoyo a la policía, pero ocasionalmente hacer provocaciones a los manifestantes. Sin embargo, al desarrollarse el evento, esas provocaciones fueron desdeñadas.
Desde temprano se advirtió que el acceso al cabildo era muy lento. Los oficiales encargados del detector de armas trabajaban con parsimonia, y daban preferencia al ingreso de quienes llevaban botones de campaña de Trump. Para las 6:30 de la tarde eran pocos los que habían ingresado y los oficiales cerraron las puertas, negando el acceso a muchos.
La sesión inició con la presentación de un Proyecto de construcción para el 919 South Maple Avenida, turnando numerosos oradores al micrófono y originando que esa sola presentación se prolongara por espacio de dos horas. Desee el exterior comenzaron a escucharse los gritos de los manifestantes que no habían entrado, repitiendo consignas como ‘¿Qué queremos? ¡Justicia para Antonio! ¿Cuándo? ¡Ahora!” y “Sin justicia no hay paz”.
Por momentos activistas desde el interior de la sala hacían coro de las consignas, con diferentes intensidades de voz. El Alcalde Mark Mitchell raudo exigía silencio, llegando incluso a hacer sonar el mallete. Un número desacostumbrado de policías permanecían se observaba en el salón en actitud febril.
Los argumentos sobre el Proyecto de construcción fueron agotados casi a las ocho de la noche y en ese instante empezaron a escucharse voces de los manifestantes, que creían llegado su turno para exponer sus demandas. Sin embargo, de súbito el Alcalde Mitchell se puso de pie, aclaró que no escucharía las protestas y salió de la sala, seguido de los regidores, incluidos los hispanos Joel Navarro y Robin Arredondo-Savaje.
La actitud de los oficiales cambió de súbito, avanzando desafiantes contra quienes gritaban demandando justicia y conminándolos a desalojar el cabildo. El ambiente se puso tenso y los líderes se pronunciaron por dejar la sala; y entonces todos salieron.
Desde la escalinata del concilio, se llamó a los manifestantes a marchar por las calles del centro de Tempe, Cientos de policías se desplazaban de un lado a otro.
A través de varios bloques, la manifestación transito con orden por la acera, sin dejar de empuñar las pancartas y gritar consignas. Al llegar al cruce de la calle Sexta y Mill Avenida, fueron interceptados por decenas de policías que descendieron de patrullas y bicicletas. Atropellando la manifestación no obstante que esta era pacífica. Realizaron cuatro arrestos. Liberando al día siguiente a tres de los detenidos, pero reteniendo al dirigente Benjamín Cooper.