El director de ‘The Nun’ habla de cómo fue trabajar con James Wan, Demián Bichir y Taissa Farmiga en un film del universo ‘The Conjuring’… y de sus propias experiencias con lo sobrentural

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El cine de terror es uno de los más rentables. La legión de fanáticos de este género acude puntualmente a las salas para gritar y saltar del asiento. “¡Pasar miedo es tan divertido!”, suelen decir para perplejidad de los que no entienden qué hay de entretenido en que a uno le asusten. Pero ese sentimiento, que a unos buscan y otros evitan, genera enormes beneficios para franquicias como The Conjuring, que empezó con una película ideada por James Wan y ahora es un “universo”, concepto reservado para superhéroes (Marvel, DC) y éxitos como Star Wars.
El universo “The Conjuring” ya ha recaudado más de mil millones de dólares en taquilla, una cifra que crecerá a partir de este fin de semana con “The Nun”, dirigida por Colin Hardy a partir de una idea de Wan, y protagonizada por el mexicano Demián Bichir y la estadounidense Taissa Farmiga.
Hablamos con Hardy poco antes del estreno del film.
Pregunta: Ésta es sólo tu segunda película como director, ¿sientes presión por el resultado en taquilla?
Colin Hardy: Por supuesto que siento presión, pero si no fuera algo que no me motivara, no lo haría. Me metí en el proyecto siendo un fan del género de terror, habiendo visto los films de James Wan y realmente apreciando lo que él ha traído a este género, particularmente con las películas de The Conjuring. Ese nivel de amor y pasión, la calidad de los actores que elige, la cinematografía, las historias que se conectan con las películas de terror de los 70, de las que soy muy fan. Cuando acepté hacer “The Nun” estaba emocionando de unirme a esa familia.
P.: ¿Cómo fue tu relación con Wan durante el proceso?
C.H.: Cuando conoces a alguien a quien admiras y con quien compartes las mismas pasiones, empiezas a hablar de películas, de referencias comunes… Él siempre fue muy amable y alentador. Me animó a seguir mis instintos. Sabía que tenía que respetar el estilo de “The Conjuring” para que el film se sintiera parte de ese universo. Creo que mi estilo se alinea bien con el suyo.
P.: ¿Fue difícil mantener tu estilo y a la vez mantener el de “The Conjuring”?
C.H.: No. Sí era consciente de que no podía cambiar radicalmente el estilo, pero también traté de mejorar cosas cuando lo creía posible. Por ejemplo, en el guion se habla de la oración perpetua de las monjas. Ellas tienen que rezar las 24 horas para mantener el mal alejado. Se menciona el concepto en el guion, pero no se muestra. Yo quería que realmente aparecieran en una secuencia las monjas rezando juntas.
P.: Para un fan desde niño del terror y los monstruos, ¿cómo fue estar rodando una película en Transilvania, en esos castillos de Rumanía?
C.H.: Fue una oportunidad única, una experiencia especial. Crecí fascinado por el terror gótico, clásico. Drácula tiene ese viaje de aventura hacia lo desconocido en su castillo en la colina. Es un icono del terror. Y de repente me encuentro a mí mismo haciendo una película en 2017 y 2018 que refleja ese referente clásico, pero que a la vez es contemporánea. El primer día de rodaje, cuando vi a Demián y a Taissa con sus trajes llegando al set, al pie del castillo, un castillo real en Transilvania, en Rumanía… pensé: “Estamos haciendo una película de terror en Transilvania. ¡Es perfecto!”.
P.: Pero a esas localizaciones no era fácil llegar…
C.H.: Yo creo que en la medida de lo posible, es preferible rodar en escenarios reales. Le añade mucho realismo.
P.: ¿Qué vio en Demián Bichir?
C.H.: Le había visto en “Che” de Steven Soderbergh. Me cautivó su Fidel Castro. Años después le vi en “The Hateful Eight”. Cuando estábamos buscando un actor para el Padre Burke pensamos en él, pero no sabíamos si iba a aceptar. Volé a Londres, donde él recién terminaba de rodar “Alien Covenant”, y le mostré mi plan, mis bocetos, mis ideas para el personaje… y aceptó. Rápidamente se involucró en crear su Burke. Hablamos de sus propios sueños y pesadillas cuando era niño, para incorporarlas al personaje. Tuve mucha suerte, Demián Bichir era la primera opción y lo conseguimos. Lo que Demián aportó al Padre Burke fue muy sútil y único. Porque luce como ese hombre que tiene la experiencia, que ha hecho exorcismos antes, pero que también le pone nerviosísimo y cuando empieza a ver estos signos no quiere mostrar sus dudas y miedos, pero puedes notar por lo que está pasando, y por cómo se preocupa de la Hermana Irene.
P.: ¿Por qué eligieron a Taissa Farmiga para el papel de Irene?
C.H.: No quería parecer tan obvio eligiendo a la hermana de Vera Farmigia para el papel. Pero cuando vi la audición de Taissa, ella era simplemente fenomenal… Se había grabado sobre un simple fondo gris, pero en sus ojos se podía sentir que estaba viendo una entidad sobrenatural. Me convenció completamente. Todo el elenco se mostró muy comprometido y concentrado, sin ninguna pretensión personal. Estaban comprometidos en hacer una película de terror, lo que algunos actores ven como un paso atrás. Para mí una buena película de terror es una buena película, punto.
P.: Bonnie Aarons es terrorífica en el papel de la monja-demonio…
C.H.: Cuando miras a clásicos del terror y a los actores que han interpretado a esos personajes icónicos –Robert Englund como Freddy Krueger; Christopher Lee como Drácula–, te hipnotizan y se apropian del personaje. En “The Conjuring 2” había visto como la monja demoníaca se robaba el show. Así que cuando me encargaron “The Nun” entré un poco en pánico: ‘¿Quién era la monja en The Conjuring 2? ¡Necesitamos tenerla, no quiero hacer un casting!’. Ella tiene una presencia tan única. La apariencia física de su cara es tan cinemática y aterrorizante. Sin maquillaje Bonnie tiene una belleza clásica hollywoodiense, pero a la vez tiene una fría mirada de acero con esos ojos pale… Además le encanta el terror y estaba todo el rato asustando a la gente entre toma y toma en el set, sobre todo a Taissa la ponía de los nervios.
P.: ¿Te gustaría hacer más películas del universo Conjuring?
C.H.: Tenemos que ver qué pasa con “The Nun” [ríe]. “Annabelle 3” se va a hacer muy pronto. “The Conjuring 3” también. Se habla del Crooked Man… Depende de cómo se extienda este universo. Es una linda idea tener este mapa de personajes que se conectan unos con otros. A mí encantan los Warren, con Vera Farmiga y Patrick Wilson, y ahora tenemos al Padre Burke y la Hermana Irene… A ver qué pasa con Frenchie en los próximos 20 años.
P.: ¿Cuál es la magia de “The Conjuring”?
C.H.: La magia de Wan, jaja. Él es muy inteligente para aprovechar en estas historias de misterio. Creo que todos estábamos fascinados por la historia de los Warren en “The Conjuring”, porque son personajes reales, historias de lo desconocido que parece que ocurrieron realmente. Cuando vas a Google y los buscas, y ves fotos de posesiones demoníacas que ocurrieron de verdad. Y luego cuentas en la película esas historias fantásticas pero verosímiles… eso se extiende. Espero que con “The Nun” sigamos encontrando esos elementos que la gente siente terroríficos y excitantes.
P.: ¿Crees en lo sobrenatural?
C.H.: Nunca me ha gustado descartar la idea de que existen otras “entidades”, pero a la vez soy muy de pies en la tierra. Creo en lo que puedo ver, experimentar y tocar. Así que podrías llamarme escéptico. Pero cuando rodábamos “The Nun” tuve mi primera experiencia sobrenatural. Estábamos en este edificio muy antiguo, un fuerte en Rumanía, rodando una escena en un corredor subterráneo de 200 pies. Cuando está filmando es muy técnico y estás preocupado del tiempo, el presupuesto… así que es raro que suceda algo así. Pero estamos en un fuerte antiguo, en este túnel con una sola entrada, muy oscura. En un lugar donde ha habido guerra, muerte… Hay barro, era auténtico. La única habitación donde yo podía ver mis monitores estaba al lado del corredor, con una sola puerta. Cuando entro a la sala vi al fondo a dos personas sentadas, en la penumbra, di por hecho que eran miembros del equipo, seguramente de sonido, les dije hola y me puse a mirar en mis monitores. Era una escena que quería asegurarme que estaba perfecta, complicada, me tomó como media hora. Cuando por fin la tengo, me giro y les digo a los dos: ¿Habéis visto eso? ¡Y no había nadie allí! Nadie sentado en la habitación en la oscuridad. Y no pudieron haber salido, los hubiera visto pasar hacia la puerta. No podía explicarlo. Y sé que no me estaba engañando a mí mismo. Les había saludado al entrar. Estaba muy oscuro y había luces en el suelo, porque no se podían poner en el techo. Cuando entré a esa habitación la luz apuntaba a mis ojos y me deslumbró ligeramente, eso fue lo que me permitió ver a esos dos tipos. Así que creo que pudo haber sido un fenómeno extraño, casi científico, que me hizo ver dos antiguos soldados rumanos.
P.: Tras el éxito de las anteriores películas de “The Conjuring”, ¿temes que “The Nun” no tenga buenas críticas?
C.H.: Qué se puede hacer. Simplemente haces una película y esperas lo mejor. Es fenomenal que esas películas hayan funcionado tan bien. Si no, no estaría aquí sentado y no hubiera tenido la oportunidad de hacer ésta. Espero que la gente la disfrute.