Internacional

Estados Unidos ordenó la semana pasada a integrantes de su personal diplomático en Cuba retirarse de La Habana debido a un misterioso ataque sónico que ha dejado a varios con afectaciones que van desde la pérdida temporal del oído hasta cuestiones cerebrales más graves.
Ahora, la Casa Blanca decidió también expulsar a quince integrantes de la legación cubana en Washington con la aparente intención de que esta opere en una situación de emergencia similar a la de la embajada estadounidense hasta que las autoridades isleñas puedan asegurar que los ataques no continuarían.
Los ataques acústicos parecen deberse a aparatos de la época de la Guerra Fría que habrían sido encendidos en las residencias de los diplomáticos, sin que se sepa quién lo hizo.
El canciller cubano Bruno Rodríguez respondió en una conferencia de prensa que la decisión estadounidense es “irreflexiva” y que hace falta que los peritos o médicos cubanos revisen a las personas afectadas para también intentar dilucidar qué sucedió.
Las tensiones al respecto se suman a las acciones emprendidas por el gobierno de Donald Trump para revertir buena parte de las medidas del deshielo acordadas por Raúl Castro y Barack Obama.
Por ejemplo, se aconsejó a los estadounidenses no viajar a Cuba por el momento, lo que podría afectar seriamente su sector turístico y operar con un personal mínimo en la embajada en La Habana, que ha significado, entre otras cosas, que servicios consulares como los trámites de visas han sido interrumpidos y los isleños se quedan frustrados.