Pese a los años de expansión de la economía la bonanza no se siente en todos los hogares del país

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“¿Está usted mejor que hace cuatro años?” Esta famosa pregunta que hizo Ronald Reagan cuando disputaba la Casa Blanca a Jimmy Carter se ha convertido en una medida política de gestión de los recursos públicos y su reflejo en cada individuo por lo que ha sido usada por otros presidentes en lides electorales.

En septiembre la web de información financiera Bankrate.com ha hecho una pregunta similar a los americanos y la respuesta, hecha pública 13 días antes de las elecciones de mediados de legislatura, no ha sido positiva.

Un 62% de los americanos reporta que su situación financiera no ha mejorado en los últimos dos años, desde que Donald Trump es presidente. En concreto, el 45% dice que está igual que entonces y un 17% afirma estar peor. El 38% dice estar mejor que hace dos años.

Según lo que han contado, uno de cada tres echa la culpa al presidente y/o al Congreso Republicano por el estancamiento o empeoramiento de su situación. La mayor parte quienes afirman notar la mejoría son simpatizantes o votantes republicanos pero entre quienes se inclina por el partido conservador también hay un alto porcentaje (40%) que afirma que no ha notado un avance en su bolsillo.

Todo ello ocurre mientras la economía sigue por un camino de fuerte crecimiento que se concreta en una histórica rebaja de la tasa de desempleo (3.7% en septiembre). Pese a la mejora, los salarios apenas han mostrado mejora en años después de la caída que registraron durante y tras la Gran Recesión.

A primeros de año el Gobierno de Donald Trump aprobó una reforma tributaria que incluye una rebaja de impuestos a las empresas y ligeramente a la clase media de forma temporal. Algunas personas han visto pequeñas subidas de sus salarios pero en estados como California y Nueva York, en los que hay altos impuestos estatales y de propiedad solo se podrán deducir hasta $10,000 en las taxes que se hagan para el Gobierno Federal por lo que la cuenta a pagar el año que viene puede ser significativa.

A eso se une el hecho de que las tasas de interés están subiendo y con ello se espera que se enfríe el consumo, algo que ya está ocurriendo en el mercado inmobiliario.

El buen paso en la economía llega de una forma desigual porque desde finales de los setenta empezaron a crecer las brechas económicas y sociales y en esta ocasión lo que ha ocurrido es que no todo el mundo se beneficia de la bonanza.

El 78% de los americanos que ganan menos de $30,000 al año (que deja a una familia de cuatro personas muy cerca del umbral de la pobreza) dicen que su situación no ha mejorado y el 27% afirma que ha empeorado con respecto a 2016.

Quienes mayoritariamente se sienten mejor (el 54%) son quienes ganan más de $75,000 al año. Más de siete de cada 10 jubilado no sienten que su situación haya cambiado positivamente a pesar de la continua mejora de la Bolsa donde muchos de los jubilados más jóvenes han invertido para cubrir los costos de su vida.