Los mandatarios de Estados Unidos y Corea del Norte podrían reunirse a finales de mayo

Internacional

El anuncio del pasado jueves sobre una reunión en mayo entre el presidente estadounidense Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un causó sorpresa en el mundo, pues apenas unos meses atrás ambos mandatarios se amenazaban mutuamente: Trump denigró a Kim llamándolo “little Rocket Man” (pequeño hombre cohete, en referencia a los lanzamientos de misil) y después lo amenazó prometiendo “fuego y furia” sobre Pyongyang. Mientras que Kim respondió que el presidente Trump era un ‘perturbado mental’.
Ante este escenario parecía imposible un encuentro entre los mandatarios. Sin embargo, algunos hechos de los últimos meses llevaron a que Kim le propusiera una reunión a Trump para hablar sobre la “desnuclearización permanente” de la península. Aquí algunas de las claves que llevaron a que se abriera la posibilidad para que se realice el histórico encuentro.
Durante décadas, Pekín ha sido el aliado clave de Pyongyang y su protector. Su principal fuente de comercio y de ayuda, pero la relación se ha debilitado en los últimos años. En especial, desde septiembre del año pasado cuando el Consejo de Seguridad de la ONU impuso su octava y más dura ronda de sanciones contra Corea del Norte después de que este país llevara a cabo su sexta prueba nuclear.
Desde entonces, China ha disminuido considerablemente su comercio con Pyongyang, solo en diciembre de 2017, el descenso de intercambio comercial fue del 82 por ciento con respecto al mismo mes del año anterior.
“Sin duda las sanciones de la ONU han tenido un gran impacto, pero sobre todo por la posición que ha tomado China, ya que Corea del Norte depende en gran parte de las importaciones de este país”, aseguró Enrique Posada, director del Observatorio Virtual Asia Pacífico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Además, Estados Unidos impuso el mes pasado nuevas sanciones unilaterales, que castigan a empresas de varios países -incluida China- y barcos que hagan negocios con Corea del Norte. Estas medidas sancionatorias contra el régimen de Kim Jong Un podrían haber llevado a dar el primer paso para que el líder norcoreano expresara “su deseo de reunirse con el presidente Trump”.
“Damos la bienvenida a las señales positivas dadas por EE.UU. y Corea del Norte en el sentido de conducir un diálogo directo”, subrayó en rueda de prensa un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang. “El próximo paso a dar por todas las partes es sostener este positivo momento, forjar sinergias y trabajar juntos para restaurar la paz y la estabilidad en la península de Corea”, añadió la fuente oficial.
Los contactos realizados durante los recientes Juegos Olímpicos de Invierno de PyoeonChang, cuando Corea del Sur y Corea del Norte desfilaron bajo una misma bandera por primera vez en 12 años, condujeron a las reuniones de alto nivel de la semana pasada.
El primer paso trascendental se dio cuando Kim explicó a los diplomáticos surcoreanos que su gobierno no veía razones para mantener su programa de armas nucleares si se obtenían garantías a la seguridad nacional. Ante esa puerta abierta, Trump declaró que los esfuerzos para desactivar las tensiones eran “muy positivos”.
Este jueves, durante una visita a la Casa Blanca, el asesor de Seguridad Nacional de Corea del Sur, Chung Eui-yong, anunció que Kim invitó a Trump a una reunión, la cual el mandatario aceptó, materializándose así los esfuerzos de días pasados para lograr este avance.