En el fondo de la cueva de Bruniquel fue hallada una construcción compleja de unos 176.000 años.

Agencias.

La imagen del hombre de Neandertal como un homínido bruto y depredador podría cambiar radicalmente gracias a unas extrañas construcciones de piedra circulares, creadas laboriosamente hace unos 176.500 años en una cueva del suroeste de Francia.
La cueva de Bruniquel, en la región de Aveyron, se encuentra en un estado de conservación excepcional. Descubierta en 1990, de muy difícil acceso, cuenta con unas sorprendentes estructuras hechas a base de estalagmitas, enteras o en pedazos, ordenadas de un modo misterioso.
Dos de esas estructuras son circulares. Una es un “muro” de 6,7 metros de largo, con varias capas de fragmentos de estalagmitas, con una altura de 30 centímetros. Esas construcciones tendrían 176.500 años de antigüedad. A su lado hay restos de fuego y osos calcinados, que según un primer estudio de 1995, liderado por el francés François Rouzaud, tendrían 47.000 años.
“Esto representó una sorpresa increíble para nosotros. Hemos rehecho los cálculos para estar seguros”, explicó Dominique Genty, paleoclimatólogo francés.
“Solo el hombre de Neandertal podía ser el autor, ya que no había otros grupos humanos en esta época en Europa”, resalta el arqueólogo Marie Soressi, de la universidad de Leiden (Holanda), según el estudio publicado en la revista Nature.
“La prueba formal más antigua (de huellas del Neandertal) hasta ahora era de 38.000 años (en la cueva Chauvet, en la región francesa de Ardèche)”, según uno de los investigadores franceses, citados por el estudio. “Esto cambia nuestra visión del hombre de Neandertal”, añadió.
Las estructuras no pudieron ser creadas por condiciones naturales, ni por animales, insisten los investigadores. Es más, la forma como están dispuestas esas extrañas construcciones de piedra podrían apuntar a algún tipo de ritual.
El hombre de Neandertal, que debe su nombre al valle alemán en el que se encontraron los primeros restos, en 1856, vivió durante el Paleolítico medio en gran parte de Europa y parte de Asia. Era cazador, pero estas pruebas demuestran que “no eran esos brutos que solo se dedicaban a tallar sílex y matar búfalos para comer”, explicó Jaubert.
Las estalagmitas fueron arrancadas y trasladadas para ser dispuestas de acuerdo con un orden misterioso. “Desplazaron 2,3 toneladas de material. Eso solo puede ser un trabajo colectivo”, destacó este experto.
“Estimamos haber aportado la prueba de la capacidad del hombre de Neandertal de adentrarse bajo tierra, en un medio hostil, con la ayuda del fuego, para hacer cosas inhabituales, no solo para subsistir”, dijo. “Con Bruniquel vamos a seguir una pista muy interesante”.
Las primeras teorías sobre la presencia de hombres neandertales en ese yacimiento se desarrollaron a mediados de los 1990, pero la muerte del francés François Rouzaud dejó aplazada la investigación. Los espeleólogos volvieron a la carga en el 2013, mediante un grupo dirigido por Sophie Verheyden, investigadora del Real Instituto de Ciencias Naturales de Bélgica.