La cantante falleció esta semana en Madrid a los 93 años.

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Decía María Dolores Pradera –y lo ratificó en una entrevista en El País de España hace siete años– que había nacido con una “voz amable”.
Pero lo cierto es que María Dolores Fernández Pradera (Madrid, 29 de agosto de 1924 – 28 de mayo del 2018) tuvo no solo una voz muy especial, sino un estilo.
Su muerte, a los 93 años, en Madrid el pasado lunes, ha llevado a que el mundo de la música y la política de su país cambien de tema y se hayan agendado para ir a su velorio o para comentar su grandeza, desde los reyes de España hasta cantantes como Rosana y Alejandro Sanz, pasando por la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.
Sanz manifestó vía Twitter: “Que ese bolero que nos cantó siga sonando por siempre”. Y tiene razón, pero no solo de boleros llenó el mundo de la música María Dolores Pradera. También de rancheras, huapangos, sonidos andinos colombianos y hasta vallenatos, porque hizo una versión de ‘La gota fría’.
Y para un programa de ‘El show de las estrellas’, agrega Jorge Barón, creador y director de este espacio, “hizo una versión de ‘Oropel’, de Jorge Villamil. En esa época (años 70 y 80) era obligatorio que los artistas extranjeros invitados a espacios musicales cantaran un tema local y ella se aprendió la canción en tiempo récord. Incluso, recuerdo que me pidió la letra y los arreglos para llevárselos”, comenta Barón.
Y es que aunque en su país la han calificado de la “gran española”, lo cierto es que María Dolores Pradera fue la gran promotora de los aires latinoamericanos.
Interpretó, además, temas del mexicano José Alfredo Jiménez, la peruana Chabuca Granda, el cubano Miguel Matamoros, el uruguayo Alfredo Zitarrosa, el argentino Atahualpa Yupanqui, la chilena Violeta Parra, entre muchos otros.
“Es la cantante más latinoamericana que ha dado España, una embajadora absoluta de nuestros sonidos en los momentos en los que nadie se percataba de su importancia”, agrega Monsalve.
Para la muestra, canciones como El rosario de mi madre, estrenada en 1961 por el grupo peruano Los Troveros Criollos, que Pradera volvió un éxito en 1965 y hoy es reconocida en muchos lugares.
Este gusto por la música de América Latina se vio desde su primer disco grabado, Amarraditos, en 1966. El título del trabajo es un vals de los peruanos Margarita Durán y Pedro Belisario Pérez.
Otros de sus discos también fueron bautizados con nombres de canciones de este lado del mundo, como ‘El tiempo que te quede libre’, de José Ángel Espinoza Aragón; ‘El rey’ (José Alfredo Jiménez) y ‘Caballo viejo’, del venezolano Simón Díaz.
La agencia Efe publicó un listado que incluye sus versiones de ‘Toda una vida’, de Osvaldo Farrés, canción “que llegó a España de la mano de Antonio Machín, pero terminó convirtiéndose en la canción emblema de María Dolores Pradera”.
También menciona ‘Que te vaya bonito’, ranchera de José Alfredo Jiménez que cantó con Vicente Fernández; ‘Se me olvidó otra vez’, que interpretó con Juan Gabriel; ‘Contigo en la distancia’, del cubano César Portillo de la Luz, que hizo en el 2008 con Los Sabandeños, y ‘Esta tarde vi llover’, de Manzanero, que hizo a dúo con el mexicano.
Esas interpretaciones le valieron viajar muchas veces a América y presentarse en distintos escenarios. Barón cuenta que en El show de las estrellas estuvo un par de veces. “La recuerdo como una mujer espléndida, gran cantante, muy profesional, dispuesta para apoyarnos”. Como la define la cantante española Luz Casal: “Un ejemplo de mujer y cantante, un patrimonio de la música popular”.
Eduardo Cabas, compositor y productor colombiano, afirma que “María Dolores Pradera trabajó su voz apoyada en el concepto de trío. A diferencia de Chavela Vargas, que no necesitaba de nadie para cantar, el éxito de María Dolores radicó en que su voz iba muy bien con Los Gemelos, sus acompañantes”, cuenta.
Para Cabas, “su registro de contralto era muy agradable y como tuvo el coraje de interpretar música latinoamericana, esto fue fundamental en su carrera, porque uno hubiera podido esperar que hiciera solo canciones españolas y mexicanas, pero no, fue una de las grandes impulsoras de la música peruana, entre otras. Y ese impulso que le dio al folclor de nuestro continente es mucho más valioso porque de alguna manera quien lo universalizó fue una mujer, algo que ocurrió cuando nadie más lo hacía”, agrega.
Mención aparte fue su forma de interpretar, de estar en el escenario. Monsalve asegura que “le puso un estilo de gran tranquilidad, reposo y mesura a una música tan dramática y tremendista como la nuestra”, comenta.
De hecho, se recuerdan versiones que hizo con su gran amiga Chavela Vargas, fallecida en el 2012, de temas como Volver, volver o Que te vaya bonito, cada una en su orilla y con su forma de dar el mensaje.