La proclamación de Juan Guaidó como presidente enancha las posibilidades de una invasión a la nación caribeña.

Por Leonardo Reichel

La tensión internacional ha hecho crisis en América Latina a raíz de que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó se auto proclamó presidente interino de la nación caribeña; y recibió el reconocimiento de 15 naciones alineadas en la Derecha, entre ellas Estados Unidos.
Entretanto el presidente Nicolás Maduro, quien el pasado 10 de enero asumió su segundo periodo como presidente constitucional, desconoció a Guaidó y rompió relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.
La proclama de Guaidó ocurre en el aniversario de las protestas que derrocaron la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, fundamentando su autoproclama en el artículo 233 de la Constitución que aborda lo referente a “abandono del cargo”; lo cual el sostiene que ha hecho el presidente Maduro, aunque no ha explicado en que forma.
Por su parte el magistrado del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Maikel Moreno, denunció la autoproclama como un golpe de estado promovido por naciones intervencionistas; y reiteró su respaldo a Maduro como presidente legítimo del país.
El primero en respaldar la proclama de Guaidó fue el presidente Donald Trump, mientras que el secretario de Estado Mike Pompeo instó a otras naciones miembros de la OEA a secundar la postura de Trump, “hacemos un llamado a la OEA y a todos sus estados miembros para que actúen sobre principios democráticos básicos y decentes y sobre los hechos incontrovertibles sobre el terreno”, dijo Pompeo.
En respuesta Maduro dio un plazo de 72 horas a los funcionarios diplomáticos estadounidenses para abandonar el país. Sin embargo, la orden del presidente Trump es que no lo hagan, ya que su gobierno no reconoce como legítima la presidencia de maduro. Una medida que puede comprometer la seguridad de los diplomáticos y a la que el pueblo venezolano leal a Maduro considera una provocación con miras a invadir.
Entre las naciones que se han alineado con el presidente Trump desconociendo a Maduro se encuentran: Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Dinamarca, Ecuador, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Reino Unido.
El gobierno de Maduro mientras tanto es reconocido y apoyado por Bolivia, China, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua, Rusia, Siria y Turquía.
Las Fuerzas Armadas de Venezuela por su parte, prometieron lealtad a Maduro. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, dijo que las Fuerzas Armadas apoyaban al “legítimo presidente” de Venezuela y acusaban a “la extrema derecha” de instalar un “gobierno de facto paralelo” y liderar un “golpe de Estado contra la democracia venezolana”.
Por su parte el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, llamó a entablar un diálogo en Venezuela para “evitar una escalada que pueda llevar al tipo de conflicto que sería un desastre total para Venezuela, para el pueblo venezolano y para la región”.
Maduro, quien apareció usando la banda presidencial, dijo que se esperaba que el personal diplomático venezolano regresara a Caracas el sábado y reiteró su demanda de que el personal diplomático de Estados Unidos abandone Venezuela.