Numerosas organizaciones nacionales están alertando sobre una nueva oleada de redadas contra inmigrantes que los agentes de inmigración y aduanas han iniciado desde el pasado 12 de mayo. Esta vez se cree que van contra las mujeres y jóvenes centroamericanos, ‘unidades familiares’ y menores no acompañados que están cumpliendo su mayoría de edad.
En un artículo reciente de Julia Edwards publicado por Reuter, se denuncia que “Inmigración y Control de Aduanas ha instruido a sus oficinas territoriales en toda la nación para comenzar una oleada de detenciones de 30 días, enfocadas a madres y niños a los que ya se les ha pedido salir de Estados Unidos. La operación también abarcaría menores de edad, que entraron al país sin acompañamiento, y que ahora ya han cumplido los 18 años”. Este hecho quita todo valor a las palabras del Secretario de Seguridad Jeh Johnson, quien se comprometió a ofrecer a la población vulnerable centroamericana un camino alternativo y legal para que estén seguros en Estados Unidos.
Estas redadas a diferencia de las que se realizaron en enero de 2016 que solo fueron en Carolina del Norte, Texas y Georgia, van a ocurrir en todo el país. Empresas privadas que administran centros de detención de inmigración como GEO y CCA están presionando a las autoridades migratorias para que les garanticen el lleno total de sus instalaciones carcelarias y por ende, la óptima percepción de sus ingresos y ganancias millonarias. 
El Concejo de Política de Inmigración, acaba de declarar que “Aunque Johnson insistió en que su departamento está dirigiendo los recursos de detención y de deportación hacia inmigrantes de alto riesgo con antecedentes penales, la evidencia sugiere lo contrario. Un informe del Consejo Nacional de Inmigración encontró que, ‘entre el 2009 y 2011, más de la mitad de todos los inmigrantes detenidos no tenían antecedentes penales. De las personas con antecedentes penales, casi el 20 por ciento eran simplemente infracciones de tráfico”.
“Un informe del Consejo de Política de Inmigración salido esta semana encontró que el ICE deportó sobre todo a inmigrantes que no eran una amenaza para nadie. De hecho, sólo uno de cada cinco deportados calificaron para un “nivel 1” de prioridad, una categoría que alguna vez abarcó delitos como asesinato y tráfico de drogas, pero ahora se ha ampliado para incluir un “robo, la presentación de una declaración de impuestos falsa, y no presentarse en un tribunal’. Otros inmigrantes fueron deportados por razones mucho menores”.
En Carolina del Norte, una agencia defensora de los derechos de los inmigrantes está haciendo circular un documento en el que sostienen que “Si usted tiene una orden de deportación y vive en la misma dirección que cuando llegó y puso en marcha su petición de asilo, debe moverse inmediatamente, porque inmigración irá a buscarle a la dirección que le fue facilitada”.
Las mujeres y los niños pequeños que no tienen órdenes de expulsión también están siendo tratados como criminales y detenidos de manera agresiva e inhumana. Un informe del Southern Poverty Law Center (SPLC) y la Alianza Latina de Georgia para los Derechos Humanos se centra en las mujeres y niños en el área de Atlanta, que no habían sido identificados como susceptibles de ser deportados, cuyas causas de hecho estaban siendo procesadas en los tribunales, y que habían seguido todos los pasos y asistido a todas las citas, y que eran reconocidos por el DHS hasta el punto de que todos estaban usando un dispositivo de monitoreo en el tobillo. Sin embargo, fueron detenidos por los agentes del ICE, a menudo en las primeras horas de la mañana, sin respetar su dignidad o sus derechos humanos básicos. Una historia tras otra en el informe describe casos en los que las mujeres y los niños pequeños son arrastrados fuera de la cama, se les niega el acceso a un abogado y no se les permite ponerse en contacto con amigos o familiares. A los niños no se les permitió llevar consigo ningún tipo de pertenencias o ni siquiera cambiarse el pijama. Inexplicablemente, en un caso tras otro, los agentes de ICE utilizan la foto de un hombre afroamericano para de alguna manera amenazar las mujeres y los niños. Dice el informe: “‘Nos trataron como a delincuentes. No entiendo por qué. Yo había ido a mis citas de supervisión del ICE, y hasta tenía una cita programada dentro de unos días “, dijo Ana Lizeth, que sigue detenida en Dilley [centro de detención en Texas] con su hijo. “Mi hijo ha tenido miedo, y llora por la noche. No está comiendo. … No entiendo por qué nos detuvieron en una redada, sobre todo de esa manera'”. Con los adolescentes de Carolina del Norte detenidos en Georgia, y los arrestados en Atlanta enviados a Texas, la asistencia de familiares, amigos y abogados es difícil. En lugar de seguir su dictado procesal para deportar a criminales peligrosos, el gobierno de Obama, a través del DHS y el ICE, ha decidido centrar sus esfuerzos en los más vulnerables poniendo, efectivamente, a las mujeres y a los niños primero. ¡Y dígalo, que yo lo dije!

Dejar una respuesta